LA EMPRESA IQOXE

Una tapa de una tonelada voló 2,5 kilómetros, una bola de fuego letal

Una tapa de una tonelada que voló 2,5 kilómetros. (Foto: 24h/RTVE)
Una tapa de una tonelada que voló 2,5 kilómetros. (Foto: 24h/RTVE)
Los bomberos hallaron muerto al trabajador desaparecido en la explosión de Tarragona. El accidente en la petroquímica causó dos fallecidos y ocho heridos, uno de ellos crítico. Expediente a IQOXE.
Tarragona bajo el dolor por las víctimas en la explosión en la petroquímica Industrias Químicas del Óxido de Etileno (IQOXE), situada en La Canonja, junto a la N-340. Es la más grave ocurrida en la última década por el número de víctimas. Se produce un mes después del aparatoso incendio en una planta de reciclaje de disolventes y tratamiento de residuos en Montornés del Vallés (Barcelona) que obligó a confinar a los vecinos en sus casas durante horas.

¿Por qué no sonaron las alarmas tras la explosión? Muchas preguntas sin respuesta exacta todavía a este drama. Los bomberos hallaron muerto este miércoles al trabajador desaparecido en la explosión. Se conocieron además nuevos detalles de la bola de fuego que se visualizó. Fue una tapa de una tonelada que voló 2,5 kilómetros por la explosión. Sobrevoló el patio interior de un edificio, impactó en una tercera planta y mató a la persona que vivía debajo.

El alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, confirmó la hipótesis de la bola de fuego como la más probable para conocer la causa de la muerte de Sergio Millán, de 59 años. Falleció en su casa del barrio de Torreforta como consecuencia directa de la explosión en la industria IQOXE, situada en el municipio de La Canonja.

En total han fallecido dos personas y han resultado heridas otras ocho, todas ellas trabajadoras de la empresa excepto el vecino de Torreforta.

El alcalde apuntó que la chapa, de dos metros de largo por uno de ancho, voló "en línea recta" unos tres kilómetros para "entrar por la ventana", al parecer abierta en el momento de la explosión en la fábrica, del piso tercero del inmueble ubicado en el número 7 de la plaza García Lorca de Tarragona. La fuerza y la velocidad de la chapa hizo caer el suelo de parte de ese piso y el techo de la vivienda ubicada debajo para, finalmente, matar al propietario de esta casa.
 

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