EL VÉRTIGO DE ABASCAL

Fin a diez días de alto suspense económico en la Junta de Andalucía

Juanma Moreno aguarda la Nao Victoria 500 junto a la Torre de Oro. (Foto: @JuanmaMoreno)
Juanma Moreno aguarda la Nao Victoria 500 junto a la Torre de Oro. (Foto: @JuanmaMoreno)
Cuajo de Juanma Moreno al resistir una feroz presión política durante diez días. En el último momento, Santiago Abascal sintió el vértigo y el rechazo de los empresarios ante el cerco radical de Vox a la Junta de Andalucía.
Un escenario de finas líneas entrecruzadas que no se debe olvidar:

1. Los acusados del procés cerraron el juicio con un alegato político. El caso contra los líderes catalanes independentistas queda visto para sentencia después de cuatro meses.

2. La falta de apoyos para Pedro Sánchez convierte a ERC, Junts (PDeCAT)  y EH Bildu en decisivos.

3. El presidente de Vox, Santiago Abascal, evitó el choque total con Partido Popular y Ciudadanos en Andalucía ante la crucial pugna aún no decidida en Madrid (Ayuntamiento y Comunidad).

En el último momento Vox levantó el veto a los Presupuestos del gobierno de coalición del Partido Popular y Ciudadanos en Andalucía. Juan Manuel Moreno Bonilla aguantó la tormenta y rechazó las presiones y el clima de intimidación de Vox.

Fue leal en el apoyo a su socio de coalición. No permitió que Vox humillara a Ciudadanos y su líder, Juan Marín. Estuvo dispuesto a admitir el fracaso de sus Presupuestos y la debilidad de su gobierno al frente de la Junta de Andalucía. Asumió la negociación solo con Vox y dejó en manos de su consejero de Hacienda, Juan Bravo, estar al timón de una batalla durísima -política y económica-, tanto emocional como política.

Los riesgos fueron también para Vox, el partido de extrena derecha. Su líder, Santiago Abascal, sintió el vértigo de unos acontecimientos que le hubieran llevado a derribar el gobierno de la derecha junto al PSOE y Adelante Andalucía, que es el partido de extrema izquierda. Los empresarios andaluces no lo hubieran comprendido y el coste electoral habría sido altísimo.

Se abre una nueva etapa. Vox tiene que convertirse en factor de apoyo y no de radicalización. Su OPA de feroz hostilidad contra la derecha y el centro no tenía sentido especialmente en Andalucía tras abirse una histórica alternacia a la gestión socialista por primera vez en la historia de la democracia.

El acuerdo de Juan Bravo (PP) con Alejandro Hernández (Vox) refleja el compromiso para una reducción efectiva de entes instrumentales y empresas públicas con nuevas auditorías y toma de decisiones. Contempla igualmente la lucha contra la inmigración irregular así como que en los presupuestos se incluya la "violencia intrafamiliar" -término que la extrema derecha contrapone al de violencia de género-.

Se proyectará en las partidas la Memoria Democrática y la creación del proyecto 1492: un nuevo mundo, para la puesta en valor de la herencia histórica del descubrimiento de América y la circunnavegación de la tierra. Este pacto apunta a la estabilidad pero también -y es importante. a la necesidad de que cese en el ambiente político de Sevilla el clima de hostilidades de Vox contra el Partido Popular y Ciudadanos.

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