CUATRO DÍAS

El eje Ámsterdam-Viena + en la cumbre más crucial en la historia de la Unión

Mette Frederiksen del Partido Socialdemócrata Danés. (Foto: )
Mette Frederiksen del Partido Socialdemócrata Danés. (Foto: )
Ninguna organización empresarial puede adentrarse en un pantano de un Consejo de cuatro días, con debates interminables y sesiones de madrugada. El modo de trabajo del Consejo Europeo ya es agobiante.
Técnicamente el Consejo Europeo -la cumbre presencial de los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea- mantiene desde el viernes 17 un encuentro sobre el plan de recuperación económica tras la pandemia de coronavirus. Los debates están siendo moderados por el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

Atención a las cuestiones de fondo en esta cumbre crucial, la más larga y definitiva en la historia de la Unión.

1. Angela Merkel ya no es la líder que acuña los acuerdos.

2. El gran objetivo de Alemania se centró en lograr una Presidencia de la Comisión Europea ejecutiva y dinámica. Lo logró con la figura de la alemana Ursula von der Leyen, la ex ministra de Defensa. Una figura pactista que busca equilibrios y pactos, y actúa con aplomo, liderazgo y eficacia.

3. En la cumbre del Consejo Europeo, la figura del presidente es importante como moderador y arquitecto de abrir espacios de diálogo. El belga Charles Michel ejecuta hoy este rol con más flexibilidad y espíritu conciliador que el que tuvo el polaco Donald Tusk (brillante pero duro).

4. El eje Berlín-París ya no impone los debates ni ejecuta un liderazgo en solitario. Berlín y Bonn se han replegado confiando en la gestión de Ursula von der Leyen al frente de la Comisión Europea y la francesa Christine Lagarde como presidenta del Banco Central Europeo.

6. Atención al emergente (y decisivo) nuevo eje nacido en esta cumbre, el eje Ámsterdam-Viena + (más sociados) (el llamado también Grupo de los Frugales).



Está compuesto por los siguientes países: 

Países Bajos (monarquía) liderado por Mark Rutte, del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (partido liberal). Pertenece a la Zona euro.



Austria (república) liderada por Sebastian Kurz, del Partido Popular Austriaco (OPV) (partido democristiano). Pertenece a la Zona euro.

A este eje se han añadido aliados (el concepto +, plus). Hay que destacar que es un eje Oeste-Este). Son tres los aliados de este eje.



Dinamarca (monarquía). Liderada por Mette Frederiksen del Partido Socialdemócrata Danés. Dinamarca no está en la Zona euro y mantiene la corona danesa.



Suecia (monarquía), liderado por el primer ministro Stefan Löfven, del Partido Socialdemócrata Sueco.
Suecia no está en la Zona euro y mantiene la corona sueca.



Finlandia (república). Liderada por Sanna Marin del Partido Socialdemócrata Finés. Finlandia está en la Zona euro.

Evidentemente no hay una batalla de halcones. Ni tampoco asistimos a un supuesto golpe del llamado despectivamente Quinteto frugal (en sentido de tacaños. agarrados, cicateros, roñosos, interesados, avaros, mezquinos, e incluso miserables).

Fundamentalmente este eje cumple todas las normas de Maastricht. Sus cuentas saneadas les permiten mantener una baja fiscalidad. En estos países la educación es clave. En concreto, el mejor inglés en la Unión se habla en Países Bajos. La población habla de forma fluida holandés e inglés. Es normal que los jóvenes compaginen sus estudios con trabajos (como por ejemplo reponedores) y que a partir de los 21 años funden sus popias empresas y desarrollen plenamente sus poyectos de vida.

El eje Ámsterdam-Viena + defiende una Euopa de valores compartidos, de pleno empleo, de alta educación, seguridad jurídica, y libertad y dignidad. Sin espacio para la progadanda y solo para información libre y contrastada. Sobre todo lo que rechaza este eje son pactos como el del PSOE con Unidas Podemos y Bildu para abolir una reforma laboral que creó empleo y funcionó.

¿Que escenarios se pueden abrir ? Todos. Incluso el de una peligrosa fractura con Italia y España si mantienen políticas sectarias, populistas  y euroescépticas. 

Por primera vez no hay miedo al concepto de too big to fail (demasiado grande para caer). Si España e Italia se niegan a las reformas drasticas y a rebajar la deuda pública, estarán poniendo en peligro la plena integracion y abriendo un proceso de ruptura y desconexión. Atención a lo que está en juego.

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