BRASIL Y MÉXICO

Bolsonaro y López Obrador, incógnitas en los dos gigantes de América Latina

Un giro copernicano en el Palacio de Planalto. (Imagen: @JairBolsonaro)
Un giro copernicano en el Palacio de Planalto. (Imagen: @JairBolsonaro)
¿Un punto de encuentro para dos políticos radicalmente opuestos? ¿Qué tipo de relación se puede abrir entre Brasil y México, los dos países que representan el 60% del PIB de América Latina?
El candidato ultraderechista Jair Bolsonaro se alzó con un contundente triunfo electoral en la segunda vuelta del pasado  28 de octubre. El político brasileño, diputado y antiguo militar,  venció tal como se esperaba,  al candidato del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad.

El ballotage arrojó un 55.1% a favor de Bolsonaro contra un 44.9% del PT. Brasil en los últimos tres años ha venido atravesando una crisis económica que puso a la economía unos tres puntos negativos del Producto Interno Bruto (PIB).

También la crisis política desde que fue destituida por el Congreso, la ex presidente Dilma Rousseff, del PT y sucesora del carismático líder del Partido de los Trabajadores y expresidente Luiz Iznácio Lula da Silva, impedido de participar en las elecciones.

El dirigente del PT se encuentra recluido en una prisión acusado de presunta corrupción y alegados tráficos de influencias, apeló a la sentencia del tribunal federal por la condena, siendo ésta, sin embargo, ratificada por una apretada decisión por la Corte Suprema.  

El nuevo presidente electo  ha prometido devolver los “valores tradicionales brasileños” y fortalecer el sistema democrático, combatir la corrupción y la inseguridad ciudadana. También ha prometido acercar al gigante sudamericano a las naciones más desarrolladas del mundo y  darle apertura a nuevos acuerdos de libre comercio, sin que estos perjudiquen a los intereses de los empresarios e industriales brasileños.

Este dirigente conocido por su tono violento y radical en sus discursos,  recibió las felicitaciones del presidente de Estados Unidos Donald J. Trump, quien ofreció  ayuda militar y comercial al nuevo inquilino de Planalto, de Luis Almagro, de la OEA,  del presidente Iván Duque, de Colombia, entre otros líderes hemisféricos.

Bolsonaro en el fragor de la campaña fue apuñaleado por un fanático  que se  avalanchó sobre su cuerpo rompiendo el circulo de su seguridad personal, que lo llevó a recluirse bajo cuidado médico  en su residencia de Rio de Janeiro, la capital turística de Brasil. Las elecciones del domingo 28 de octubre se puede decir se polarizó entre estos dos candidatos. Uno de izquierda, y el otro de derecha.

Sin embargo, el candidato del PT, Haddad, no reconoció la victoria oficialmente y pidió a sus seguidores, luchar por la unidad del Brasil, anunciando una oposición que pondría “los intereses nacionales y de los brasileños, por encima de todo.”  El triunfo de Bolsonaro cambia el espectro político de la América Latina, ya que Brasil es el país más grande de la región,  y su influencia inclina la balanza a favor de las fuerzas conservadoras de partidos de centro derecha que han conquistado el poder en varios países de la región en los últimos  certámenes electorales.

Hasta el momento, se desconoce cuál sería el rumbo de la nueva política exterior de Brasil frente a los álgidos acontecimientos mundiales,  aunque solo ha dicho que se opondría a las tendencias ideológicas; son aun incógnitas, la posición regional y extrarregional, su enfoque con el Mercosur y la Celac, entre otros temas comerciales y políticos.  La economía brasileña es la octava más grande a nivel mundial y séptima en términos de Paridad en el Poder Adquisitivo.
 

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