EL ÉNFASIS DEL REY

Un acto trasladado de Barcelona a Madrid por Carlos Lesmes

El Rey en la entrega de despachos a la LXVIII promoción de la carrera judicial. (Foto; Casa de SM el Rey)
El Rey en la entrega de despachos a la LXVIII promoción de la carrera judicial. (Foto; Casa de SM el Rey)
La intervención del Rey se produjo en la sede de la Real Academia Española. Eligió este escenario el Consejo General del Poder Judicial para la entrega de los despachos a la promoción de nuevos jueces.
Fue el propio Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) quien decidió trasladar a Madrid una ceremonia que se venía celebrando desde hace dos décadas en Barcelona donde se encuentra la sede de la Escuela Judicial. Carlos Lesmes, con razones documentadas, no quiso que se pudiera alterar este acto, ni hubiera episodios de radicalidad como sucedió en la velada literaria de los Nadal

Esta decisión no gustó a todos. El primero al Rey, muy atento a todos los detalles, y siguiendo atentamente, con preocupación, el respeto máximo a los valores constitucionales. En cuatro mensajes, Felipe VI ha destacado la importancia plena de la Constitución y sus logros. Primero en el solemne acto en el Congreso de los Diputados, después en su mensaje de Navidad, a continuación en la Pascua Militar, y por último en el acto de entrega de despachos a los jueces.

En este acto, el Rey Felipe VI  destacó la "legitimidad" e “independencia” del Poder Judicial y su importancia para garantizar la "convivencia". Subrayó que la justicia se erige como una "condición indispensable para la convivencia". E indicó que "el Poder Judicial es la institución que nos permite hacer real y efectivo ese valor supremo".

"Nuestro Poder Judicial cuenta con plena legitimidad", enfatizó el Rey. Destacó ante la nueva promoción de jueces que el origen de sus pronunciamientos "se sitúa en la Constitución", que es "norma fundamental de nuestra convivencia, que nos asegura un escenario cierto, sólido y fiable de derechos y libertades".

"El valor de nuestra Constitución lo encontramos, no solo en el pacto de convivencia intergeneracional que representa, sino también y sobre todo en el hecho de ser la garantía de los valores supremos de una sociedad libre”, dijo Felipe VI. "Encarna la máxima calidad democrática de una sociedad y ampara, a la vez que limita, el ejercicio del poder político”, subrayó. Insistió en que "el respeto a las resoluciones dictadas por los órganos judiciales son condiciones indispensables en cualquier democracia que se precie de serlo”.

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